Callos en los pies

Son uno de los problemas más comunes en el ámbito de la podología y en la sociedad en general. Se denomina callo a la piel engrosada de color amarillenta y muy dura que se forma, normalmente, en la parte superior o a un lado del dedo del pie.

El tratamiento suele variar dependiendo del tipo de callo al que nos estemos refiriendo. Para evitar su aparición, el estudio de la pisada es imprescindible, ya que analizamos lo puntos del pie donde realizamos más presión.

¿Qué son los callos en los pies?

Los callos en los pies o helomas,  comúnmente denominados como ojos de gallo o clavos, son  partes de piel engrosada que contienen células muertas y que se forman por la presión ejercida en los pies, ya sea por el zapato o por nuestro propio peso.

Existe la tendencia a mezclar los términos callos y durezas. Esta es una mala práctica, ya que son diferentes patologías con diferentes aspectos y diferentes tratamientos. Y los callos, a pesar de que nos pueden parecer todos iguales, no lo son.

Debes saber que existen diferentes tipos de helomas y que solo el podólogo va a determinarlos  y va a saber la gravedad y el tratamiento que se debe asignar. Por ello acudir a la clínica es tu deber  si no quieres  que estos empeoren y provoquen daños colaterales.

Estos son los diferentes tipos de callos que pueden existir:

  • Heloma duro.
  • Heloma  plantar.
  • Heloma molle o blando.
  • Heloma miliar o clavo seco
  • Heloma neurofibroso.
  • Heloma periungueal o subungueal.
  • Heloma vascular hemorrágico.

SINTOMAS DE LOS CALLOS EN LOS PIES

Sientes irritación o un gran dolor en el pie y no sabes cómo determinar qué es lo que padeces. A primera vista tienes callos en los pies, pero no sabes exactamente si lo son. Debes tener en cuenta varios factores para saber si esto puede ser un heloma o cualquier otra dolencia.

Los síntomas y el aspecto general de esta dolencia son los siguientes:

  • Piel más dura de lo normal en alguna parte del pie.
  • La aparición de bultos entre los dedos de los pies.
  • Dolores al ponerte el calzado.
  • Dificultad y gran dolor en el pie al realizar alguna actividad.
  • Algunos tienen forma redondeada y centro nuclear.
  • El color suele ser amarillento o grisáceo.

Lo mejor que puedes hacer ante la duda de si es o no un callo en el pie, es ir a tu clínica. Es mejor acudir en un corto periodo de tiempo desde la aparición de la dolencia, puesto que esto que podemos denominar como callo común remediable, puede llegar a ser irreversible si alcanza el hueso debiendo ser tratado con cirugía. Esto último suele pasar con mayor facilidad en las personas que padecen diabetes.

Diferencias entre callos y durezas

Casi siempre se tiende a confundir los callos en los pies con las durezas. Aunque de aspecto se parezcan mínimamente, no es así en ciertas ocasiones. Depende mucho del tipo de callo,  la profundidad, los lugares de aparición y la dimensión…

Los callos en los pies suelen ser más pequeños que las durezas  y la ubicación común de estos también tiende a ser diferente. Normalmente encontramos  las callosidades en los dedos (heloma interdigital) o en la parte superior del pie. Y  por el contrario, encontramos las durezas en los talones o en las partes inferiores del pie. Lo que no quiere decir que solo y exclusivamente estas sean sus ubicaciones.

Causas de los callos

Existen diferentes motivos por los que puede darse la aparición de los callos en los pies:

  • Un mal calzado que presiona tu pie, estrecho, mal ajustado…
  • Unos calcetines que sean de materiales de baja calidad (los de algodón son los más recomendables, tratando de evitar los de acrílico).
  • Un hábito incorrecto o una mala pisada pueden causar estas afecciones en tus pies.
  • Una deformidad en los dedos de los pies, prominencias en cualquier parte de estos o una función o estructura defectuosa.

Tratamiento de los callos en los pies

No son lo mismo ni de la misma clase todos los callos, por ello su tratamiento es personal en cada ocasión. En unos casos, quitar callos de los pies puede ser simple, y en otros, por el contrario,  puede ser complejo y su tratamiento puede llegar a necesitar cirugía.

Por todo ello, si no se está seguro de qué es o cómo se puede tratar y el dolor persiste y va a más, lo mejor es acudir a un centro especializado en tratamientos de pies para eliminar los callos de manera inminente.

Por ello y por la preocupación de la Clínica Juber por sus pacientes, los tratamientos y los seguimientos en todas sus áreas son estudiados y personalizados